Esta es una de las preguntas que más me hacen antes de la primera consulta: "¿es mejor terapia online o presencial?". Y la verdad es que no hay una respuesta única. Depende de vos, de tu momento, de tus tiempos y hasta de con qué formato te sentís más cómodo abriéndote.
Te cuento un poco acerca de cómo lo veo yo como profesional.
La terapia online: comodidad sin perder profundidad
Cuando empezó a masificarse la terapia por videollamada, mucha gente (yo incluida, al principio) se preguntaba si podía funcionar igual que estar cara a cara en un consultorio. Con el tiempo quedó bastante claro que sí: lo que sostiene un proceso terapéutico no es la sala física, es el vínculo que se construye entre paciente y terapeuta.
Lo que más valoran quienes eligen este formato:
- No perder tiempo en traslados. Si tenés una agenda apretada, o vivís en una ciudad con distancias largas, hacer terapia desde tu casa (o incluso desde el auto en un descanso del trabajo) hace mucho más fácil sostener la constancia semana a semana.
- Poder elegir a tu psicólogo sin límite geográfico. A veces la persona con la que mejor conectás no vive en tu barrio, ni siquiera en tu ciudad. Online, eso deja de ser un problema.
- Sentirte en tu propio espacio. Para algunas personas, hablar de lo que les pasa desde su living, con su mate al lado, baja la ansiedad inicial de la consulta.
Lo que hay que tener en cuenta: necesitás un lugar donde puedas hablar con privacidad, y una conexión medianamente estable. Nada del otro mundo, pero conviene pensarlo antes de arrancar.
La terapia presencial: el valor del encuentro físico
Hay algo en el hecho de compartir un espacio físico con otra persona que, para muchos pacientes, sigue siendo insustituible. El lenguaje corporal se percibe distinto, el silencio se siente distinto, y salir de tu casa para ir a la sesión puede ser en sí mismo parte del proceso: un ritual que marca un "antes y un después" en tu semana.
También es una buena opción si:
- Preferís dejar tu casa o tu trabajo completamente afuera de ese momento.
- Te cuesta concentrarte con pantallas, o simplemente no te sentís cómodo hablando de temas íntimos por videollamada.
- Estás atravesando algo que sentís que necesita ese "estar ahí" en el mismo lugar.
Entonces, ¿cuál es mejor?
Ninguna es "mejor" en términos generales. Son dos caminos distintos hacia el mismo lugar. Lo que sí puedo decirte, después de acompañar procesos de ambos tipos, es que lo que realmente hace que la terapia funcione es la constancia y la confianza que se construye con el paso de las sesiones, mucho más que el formato en el que se dé.
Algunas preguntas que te pueden ayudar a decidir:
- ¿Tenés margen en tu semana para trasladarte, o tu agenda está muy ajustada?
- ¿Te resulta más fácil hablar de lo que te pasa en un espacio conocido, o preferís un lugar aparte de tu rutina diaria?
- ¿Hay algún psicólogo con el que sentís que hay buena conexión, aunque no viva cerca?
No hace falta que la decisión sea definitiva. Muchas personas arrancan de una forma y después, si lo necesitan, cambian a la otra. Lo importante es dar el primer paso.
Si querés, podemos conversarlo en una primera consulta y ver juntos qué formato se ajusta mejor a tu momento actual. Estoy para acompañarte en lo que decidas.
Preguntas frecuentes
¿La terapia online es igual de efectiva que la presencial? Sí. Numerosos estudios y la experiencia clínica muestran que lo determinante es el vínculo terapéutico, no el medio a través del cual se da la sesión.
¿Puedo combinar sesiones online y presenciales? En muchos casos sí, dependiendo de cómo trabaje cada profesional. Es algo que se puede conversar y ajustar según tus necesidades.
¿Qué necesito para empezar terapia online? Solo un espacio privado y tranquilo, y una conexión a internet estable. No se requiere ningún programa complicado, generalmente alcanza con una videollamada simple.